LO QUE SE ENCUENTRA DEBAJO DE MCQUEEN: FALL 2026

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LO QUE SE ENCUENTRA DEBAJO DE MCQUEEN: FALL 2026

Seán McGirr

Fotografías de Vogue Runway

Seán McGirr encontró el hogar perfecto para fusionar su amor por el performance y la moda. Con un estilismo audaz y un cierre de película, su presentación en la Semana de la Moda Femenina ready-to-wear Otoño 2026 estuvo repleta de referencias desafortunadas y de un giro respecto a sus presentaciones anteriores que nos hace preguntarnos: ¿hacia dónde va McQueen?

Si se trata de archivo, McQueen quizá es la marca con más referencias en los vision boards de aspirantes de la moda. Es un gran reto lograr que cada colección no parezca salida de un archivo estudiantil y, durante sus primeras cuatro colecciones, Seán McGirr parecía haber alcanzado una narrativa elevada, con propuesta y clase. Sin embargo, en esta ocasión la propuesta se siente más cercana a una colección cápsula dentro de la noche de los 1000 Alexander McQueen.

Rescatando los puntos altos de la colección, la creación del ambiente sugiere una pelea entre el exterior y el interior: prendas íntimas convertidas en el main event de una cena lujosa. Cada ritual doméstico es reimaginado con clase, pero al mismo tiempo con un aire de paranoia.

El uso de materiales se centra en transparencias, tejidos, satines y sastrería esculpida, además de detalles en metal y flores tridimensionales. El estilo gótico y neo-dandy, que McGirr está convirtiendo en su sello, tampoco faltó. Y, a pesar de rescatar el icónico skull print de la marca, a la colección le faltó coherencia y sincronía con sus últimos conjuntos.

El problema con esta presentación radica en el estilismo y en la sencillez del patronaje. A la colección le falta identidad y, en una primera lectura comercial, puede percibirse demasiado simple. No hubo una pieza destacada capaz de perdurar en el archivo McQueen y, a pesar de un gran final, todo termina sintiéndose como una versión simplificada de VOSS.